Pablo Rubio » marzo 13, 2017

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Yoga para mejorar los problemas de rodillas

El Yoga nos permite trabajar con todas las partes de nuestro cuerpo, también relaja nuestros músculos, nos otorga pensamientos positivos y concentración, y lo más importante permite que trabajemos sobre aquellos puntos donde sentimos molestias evitando de esta forma, el uso de antibióticos. El Profesor de Yoga, Pablo Rubio, nos enseña ejercicios para aliviar problemas de rodillas y  fortalecerlas, ideal para aquellos que realizan deportes o personas mayores. 

Tadasana para problemas de rodillas:

En primer lugar, nos paramos sobre una colchoneta o lona con las piernas separadas con una distancia similar al ancho de nuestras caderas, dejamos los brazos sueltos al costado de nuestro torso, inhalamos en cuatro tiempos, mantenemos la respiración y vamos tomando conciencia del estado en que nos encontramos, tomamos conciencia de nuestro cuerpo, sintiendo como se halla el peso de nuestro cuerpo sobre nuestros pies, podemos mantener los ojos cerrados si esto aumenta nuestra concentración, luego, vamos exhalando en cuatro tiempos.

Pablo Rubio

Postura del árbol:

Nos debemos parar sobre una colchoneta o alfombra, con las piernas separadas al menos dejando unos 20 cm entre ellas, inhalamos en cuatro tiempos, contenemos el aire, flexionamos la rodilla derecha y la pierna izquierda la mantendremos estirada, dejando ir todo el peso sobre ella,  el pie derecho lo apoyamos sobre el lado interno de la pierna izquierda, exhalamos en cuatro tiempos. Luego, volvemos a inhalar en cuatro tiempos, manteniendo la respiración juntamos las palmas de nuestras manos y las colocamos juntas a la altura de nuestro pecho.

Parsvakonasana:

Para realizar esta asana, debemos pararnos sobre una colchoneta en postura de la Tadasana, inhalamos y separamos nuestras piernas, giramos el pie derecho 90 grados hacia nuestra derecha mientras que nuestro pie izquierdo lo dejamos apoyado mirando hacia adelante; debemos prestar atención que ambos pies estén alineados. En cuanto a nuestros brazos, estos deben estar apoyados en forma de cruz, también fijándonos que se encuentren alineados con nuestros hombros y las palmas de nuestras manos mirando hacia abajo, estiraremos nuestros brazos. Luego, doblamos nuestra rodilla derecha de manera que nuestra pantorilla y nuestro muslo lleguen a formar una especie de ángulo recto; colocamos nuestro codo sobre nuestra rodilla y nuestra mano izquierda la pondremos sobre nuestra cadera, respiramos y relajamos.

 

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